10 preguntas más frecuentes sobre el cuidado de los recién nacidos

Los que somos padres y sobre todo, aquellos papás primerizos, siempre tendremos miles de interrogantes acerca de cómo cuidar a nuestro bebé, cómo saber qué es lo que quiere, cuando le gusta o disgusta algo, etc. Es  posible que al inicio nos  sintamos un poco abrumados e inclusive ansiosos pero poco a poco iremos entendiendo los requerimientos de nuestro hijo y es él quién nos proporcionará esa información valiosa e importante. En este artículo mencionaré las 10 cosas que con más frecuencia me hacen los papás en la consulta pediátrica del recién nacido. 

1. EL LLANTO: el llanto es la forma de nuestro bebé de comunicarnos algo. Cuando es un llanto de hambre suele ser corto y de tonalidad baja, sube y baja. Un llanto que nos indica que está molesto tiende a ser más borrascoso. Un llanto de dolor o sufrimiento suele ser aparecer bruscamente y en forma de chillido, de tono alto y prolongado, seguido de una pausa extendida para  finalmente terminar en gemido. El llanto de “no me molesten” es semejante al de hambre. Poco a poco irás afinando tu oído para reconocer las tonalidades de llanto de tu bebé. Ojo, no todo llanto como ves es sinónimo de hambre. Te recomiendo que respondas rápido al llanto de tu bebé sobre todo los primeros meses. No soy de la idea de dejarlos llorar sin prestarle atención, no es posible malcriar a un bebé a esas edades. Existe un llanto inconsolable que hagas lo que hagas no surtirá efecto y este desesperará a los padres, la explicación sería que tienen un “acúmulo de energía” y que ese llanto ayuda a “descargarlo” ya que luego dormirán plácidamente. Por sobre todas las cosas nunca pierdas los papeles si tu bebé llora. No lo tome en forma personal, no es porque usted es mala madre o padre o le cae mal. Todos los bebés lloran y muchas veces sin causa aparente. Un recién nacido puede llorar entre 1 y 4 horas por día. Siempre, paciencia.

2. BAÑOS: Éste es un tema controversial, tanto en el ámbito familiar como en las recomendaciones de cada pediatra. Recuerdo que venía manejando de la clínica con mi esposa puérpera y  nuestra hija mayor recién nacida (tenía 2 días de vida)  en el carro se hizo la popó embarrándose hasta el cuello, así que llegamos a nuestro hogar y la sumergimos inmediatamente en la tina, no siguiendo las recomendaciones que a veces se hacen de hacerle los famosos baños de esponja hasta que caiga el cordón umbilical ( que cae alrededor de 1 ó 2 semanas). Lo que les quiero transmitir, es que  depende de ustedes papás, como se sientan más seguros de bañar a sus recién nacidos. Ya sea con

baños de esponja o sumergirlos en la tina con los cuidados necesarios. Ahora, cuántas veces al día o a la semana podemos bañarlos? Te diría,  que las que tú gustes. Un baño durante el día es higiénico con jabón y champú, eso sí nunca restregando absolutamente en toda la piel sino en  aquellas partes sucias como glúteos, genitales, pliegues. Usando un jabón neutro y sin perfumes. Quizás un segundo baño sea por las noches pero solamente relajante, sin necesidad de usar jabón ni champú. Cuando lo seque usa toallas muy suaves y con toques. Nunca lo bañes apurada, tómate tu tiempo, la estimulación táctil mediante masajes ayudará al desarrollo cerebral.

3. CORTAR LAS UÑAS: Algunos padres tienen miedo de recortar las uñas de sus bebés, pero debes hacerlo ya que pueden arañarse ellos o a otras personas. Las puedes recortar  con cortadores de uñas para bebés o con una lima suave. Con respecto a la frecuencia, recomendamos unas dos veces por semana ya que éstas crecen rápidamente y de preferencia hazlo cuando estén dormidos. Las uñas del pie crecen más lentamente así que podrás recortarlas de una o dos veces por mes. No uses tus dientes para cortarle las uñas a tu bebé ya que podrías ocasionar infecciones. Si notas que en la piel que rodea a la uña esta rojo, caliente, le duele al tocarle el dedo y sale pus, debes acudir a su pediatra ya que se trata de una infección.

4. LA ROPA: Siempre les digo a los papás que su bebé no tiene porqué sudar, si sudan es porque  están con exceso de abrigo. A veces veo a los padres que vienen a la consulta muy frescos, en manga corta y shorts y a su pobre bebé envuelto en un sinnúmero de ropas y el niño transpirando. Viste a tu hijo con la ropa necesaria,  como tú estás vestido. Usa ropa de preferencia de algodón 100%,  suave y flexible, nada ajustado, con cremalleras o broches a presión en la parte delantera y no en la espalda. Que no tenga cintas o cordones para evitar posibles estrangulamientos accidentales.

5. POSICIÓN PARA DORMIR: La posición recomendada mundialmente para acostar a tu bebé es la de boca arriba ya sea para la siesta o por las noches, esto disminuye las probabilidades de muerte súbita de lactante. Si lo quieres poner boca abajo, siempre con tú supervisión y en una superficie lo más lisa posible. Los bebés con reflujo gastroesofágico también deben ser acostados boca arriba. Desde 1992 que la Academia Americana de Pediatría hizo la recomendación de que los bebés duerman boca arriba se ha disminuido en un 50% el índice anual de muerte súbita del lactante.

6. ERUCTOS: Esta es una preocupación muy frecuente en los papás y es: “tengo que botarle el chanchito a mi hijo” y te diré que, depende, si tu bebé toma exclusivamente leche materna a veces estos bebés no degluten tanto aire como sí lo hacen aquellos que toman biberón. Entonces el solo hecho de cambiarlos de posición de un seno al otro es suficiente para que eructen. Pero si está intranquilo, malhumorado,  te recomiendo que detengas el amamantamiento, lo hagas eructar y continúes ya que al estar más irritado deglutirá más aire y eso aumentará aún más su molestia y quizás regurgite. En los bebés que toman biberón se recomienda cada 2 ó 3 onzas hacerlos eructar.

7. EL HIPO: Te diré que el hipo es normal y muy frecuente, éste se produce por  espasmos del diafragma (músculo que separa los pulmones del estómago), esos movimientos descontrolados del diafragma hace que los pulmones expulsen de forma brusca el aire. El hipo molesta más a los papás que a los propios bebés. Entonces si tiene hipo y está comiendo, pues, para la alimentación, hazlo eructar, relájalo. Si en 5 ó 10 minutos no cedió, reinicia la alimentación por unos minutos y verás que con esto normalmente parará el hipo. Si tu bebé tiene hipo regularmente, intenta alimentarlo cuando esté tranquilo y no esperar a que esté demasiado hambriento.

8. CÓLICOS: Motivo de consulta pediátrica tanto ambulatoria como por emergencia. El cólico del lactante lo describimos como aquel bebé irritable, incómodo o con llanto inconsolable, presenta extensión de las piernas, llevándolas hacia arriba y atrás, contracción de los puños, gesticulaciones, enrojecimiento de la cara, balonamiento abdominal y expulsión de flatos. Episodios que duran más de tres horas por día, más de tres días a la semana y se dan entre la segunda y tercera semana de vida, para disminuir entre el cuarto o quinto mes. Algunas explicaciones de éstos, serían: Aerofagia excesiva, deficiencia en la digestión de carbohidratos, fermentación bacteriana en el colon, tabaquismo (los bebés como fumadores pasivos), ansiedad de los padres o alergia a proteína de leche de vaca. Recomiendo:

- Si usted está dando de lactar, procure eliminar los lácteos y derivados de su dieta, así como la cafeína, cebolla, repollo y otros alimentos potencialmente irritantes. Quizás, si su bebé recibe fórmula, cambiarla a una con proteínas hidrolizadas previa consulta con su pediatra.

- No alimente en exceso a su bebé, recuerda que no todo lo que es llanto significa hambre, espera entre 2 y 3 horas para alimentarlo.

- Saque a su bebé a pasear, quizás sea mejor cargándolo usted o con un arnés para que sienta el calor corporal. El movimiento y ese contacto con usted lo tranquilizará.

- ofrézcale un chupón, quizás a algunos bebés les proporcionará alivio instantáneo.

-  Recueste a su bebé boca abajo sobre sus rodillas y haciéndole suaves masajes en la espalda. Esto podría ayudar a calmarlos.

- Envuélvalo en una mantita para que se sientan seguros y calientitos.

 

9. REGURGITACIÓN Y REFLUJO GASTROESOFÁGICO (RGE): también motivo de alarma en los padres. Regurgitación es cuando los bebés botan la leche por la comisura labial, no implica ahogo, tos, molestias, ni peligro alguno para su bebé. Se tiende a resolver en su mayoría cuando su hijo se sienta o en ciertos niños seguirán haciéndolo cuando inicien sus primeros pasos o pasen del seno materno o biberón al vaso. En cambio el RGE es cuando expulsan por la boca el contenido gástrico (vómito). Este puede ser un RGE fisiológico, quiero decir, normal, ya que tu bebé vomita pero sube de peso bien, crece adecuadamente, no se pone irritable y quiere seguir tomando más leche después de vomitar, es al que llamamos el vomitador feliz y no tenemos que intervenir terapéuticamente. En cambio el RGE patológico es aquel bebé que no gana peso ni talla, es un niño sumamente irritable y presenta un signo que se llama Sandifer que consiste en un arqueamiento hacia atrás pronunciado de la espalda, cuello y cabeza. En estos casos sí se tiene que intervenir terapéuticamente y derivarlos al gastroenterólogo pediatra.

10. ESCALADURAS: Y llegamos a las famosas escaldaduras o dermatitis del pañal . Éstas se ven frecuentemente mientras el bebé use pañal y es cuando el potito de tu bebé se pone un poco rojito. Algunas de las recomendaciones son:

- Primero, escoge un buen pañal, que sea de material suave, con buena capacidad de absorber la orina tanto velozmente como almacenar buena cantidad de volumen, que se adapte a los movimientos de tu bebé sobre todo cuando inician el gateo. Recuerda que lo barato sale caro y es que algunos pañales de bajo costo son de materiales sintéticos y por lo tanto mayores probabilidades de escaldar a tu bebé y como no tienen ese gel absorbente, la orina está en contacto más tiempo con la piel de tu bebé aumentando la posibilidad de irritar todas esas zonas que cubre el pañal. Lo peor es que gastarás más dinero en cremas para escaldaduras, visitas al pediatra y más pañales por día y lo más triste es ver a tu hijo sufriendo de dolor.

- Cámbiale el pañal frecuentemente, cada 2 o máximo 3 horas y por más que los buenos pañales pueden absorber la orina de tu bebé durante toda la noche, igual cámbialo 1 ó 2 veces durante la noche. Recuerda que tanto la orina como las heces de tu bebé tienen ciertas enzimas que en contacto con la piel de tu bebé la irritarán.

- Si ya tu bebé está escaldado aplica sus cremas, pastas o ungüentos prescritos por su pediatra, que están hechos a base de Óxido de Zinc y/o Dexpantenol. Pero eso sí, si esa irritación a pesar de aplicar sus cremas no remite en 72 horas, debes acudir al médico ya que lo más posible es que se halla sobreinfectado con un hongo llamado cándida albicans y requiera otros tratamientos como la Nistatina. Por favor, limpia el potito de tu bebé con agua solamente, no uses jabón y deja que se seque con el contacto al aire y no frotándolo pues le arderá más. Déjalo el mayor tiempo posible sin pañal ( 30 minutos, 1 , 2 ó 3 horas) y luego que la piel del potito de tu hijo ya está seca le aplicas generosamente sus cremas.

El cuidar y entender a nuestro hijo/a es todo un reto que al inicio nos aterra y nos hace sentir inseguros de sí podremos ser buenos padres y atender y entender las manifestaciones de nuestros pequeños. Pero con mucha paciencia, comprensión y amor lo podremos y vamos a lograr. No seremos ni los primeros ni últimos padres llenos de preguntas e inseguridades. Consúltale con toda confianza al pediatra, ya que nosotros tenemos la paciencia y obligación de dilucidar todas tus dudas.

Dr. Fernando Sumalavia González

Pediatra.

Cualquier consulta no dudes en escribirnos a nuestra comunidad de expertos.


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